// ¿Austeridad hasta donde?//

Hoy es la cumbre de Bruselas, el pico de una montaña donde las nieves son perennes. 

Los veintisiete líderes Europeos se trasladan en Helicóptero hasta su cuartel general porque en Bélgica hay huelga general. La misma que Rajoy, a micrófono cerrado, le confiesa a un holandés "La reforma laboral nos va a costar una huelga" Ya se sabe, los sacrificios que hay que hacer en política, las ofrendas al dios déficit, el intangible.

Los políticos, reconvertidos en economistas buscan un consenso para cuadrar los presupuestos de una Europa que necesita disciplina fiscal, castigos y esfuerzos, sumisión y cinturón de cuero. Sadismo refinado.

Ángela Merkel, la portadora de los mandamientos exige rigor presupuestario, aplica miedo y mano dura. Intimida a la vez que pone el anzuelo: Si cumplimos con los recortes y ajustamos el déficit, podremos ampliar el fondo de rescate, el pozo del que ya sólo sale lodo, el pozo donde se caen y se tiran los anillos y las monedas por si traen suerte.

La palabra que corona la sala de reuniones en todos los idiomas es austeridad, sobria y elegante austeridad, como si fuera un leve pellizco en el pezón, la renuncia a un canapé para cuidar la línea, una bombilla que se apaga, un minuto de silencio.

¿Austeridad hasta donde? No hace falta que respondas, el déficit me ha iluminado.

Me haré ermitaño, un anacoreta y contemplaré el desierto. Asceta misántropo en su cueva. San Juan y Santa Teresa de Jesús en el Nirvana. Cataléptico, enterrado vivo y santo.

Paolo AC